domingo, 8 de abril de 2012

¿Adónde está el límite entre el ser humano y la máquina?

Parece que nos acercamos a que los límites entre lo humano y la tecnología se desdibujen. El ciborg del tercer ojo y las gafas interacctivas de google ¿Qué les parece?

4 comentarios:

  1. Es claro que en las últimas décadas la tecnología ha pasado a ser parte de la cotidianeidad de las personas alrededor del globo, sin embargo hay que recordar que solo un sector privilegiado de la población mundial puede acceder a estas innovaciones, lo cual evidencia el aspecto excluyente de la tecnocracia actual.

    Las políticas de educacion de hoy estan enfocándose a formar cada vez más técnicos y técnicas que desarrollen y solucionen problemas prácticos, en donde lo que se busca es afianzar aun más la ideología de que en tiempos modernos no se reflexiona, no se critica, sino que solo se hace.

    Tecnologías como las gafas interactivas parecen una interfaz futurista que ahora estan disponibles para unos pocos, pero seran estas personas las que experimenten los inicios de una era en donde el límite entre humano y máquina este cada vez más difuminado.

    No obstante, problemáticas sociales como la desigualdad, la pobreza, la inseguridad, la criminalidad, entre otros continuan siendo relegados a un segundo plano pues aparentemente la ciencia y la tecnología responden a interes particulares que no buscan precisamente resolver los aspectos antes mencionados.

    Por otro lado, el aparato que ayuda a mejorar la visión muestra que a veces la ciencia puede presentarse útil y abre la discusión sobre las ventajas versus las desventajas de vivir en tiempos en donde la tecnología, las máquinas y los seres humanos parecen fusionarse, aspecto que ya desde 1929 era problematizado por Freud, quien argumentaba en su momento que "el hombre ha llegado a ser, por decirlo así, un dios con prótesis: bastante magnífico cuando se coloca todos sus artefactos, pero estos no crecen de su cuerpo y aun a veces le procuran muchos sinsabores". (Freud, 1930 p. 35)

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  2. Aún más allá del límite entre hombre y máquina este dato me hace pensar en lo borroso del límite de lo que ahora define a lo real.
    Hasta ahora es claro que la linearidad del sistema de producción nos ha arrastrado a un punto en el que la crisis de recursos de recursos es la regla, y por ende, ahora por primera vez en la historia las nuevas (y no tan nuevas) generaciones debemos lidiar con la idea de que, aun siendo optimistas, posiblemente en 30 años las crisis energéticas, alimentarias, de recursos hídricos y de colocación laboral acaben por dar fin al mundo que conocíamos como tal.
    Entonces ¿cuál es el punto de que ahora me dé por describir escenarios apocalípticos?, el punto es precisamente que este nuevo empeño por generar realidades alternativas o “virtuales” que logran entremezclarse con la forma en la que las clase medias y altas representan sus realidades, puede terminar siendo una estrategia bien lograda de descolocarnos desde la misma representación sensorial y en consecuencia desde el entramado ideológico de lo que ahora nos parece natural.
    Podría ser entonces una manera paulatinamente de generar un nuevo entramado de representaciones, y de así desviar la atención del grueso de una clase media, que exhausta de jornadas laborales demandantes y de un sistema que está caducando, puede sentirse tentada a encerrarse un mundo virtual que parece ser más prometedor
    ¿Es esta la solución? POR SUPUESTO QUE NO
    ¿Podemos propiciar que se gestione un cambio? Me gustaría mucho pensar que sí. Pero les cuento que competir con estas gafas interactivas va a estar duro.

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  3. Me parece un muy buen enfoque. Dicen los expertos que en cuanto a la relación de la humanidad con el entorno, llegamos al punto de no retorno. ¿Qué podemos hacer para tratar de modificar esta tendencia?
    Creo que la consideración de estos temas no nos puede ser ajena.

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  4. Considero, al igual que lo que dice Mauricio, que este tipo de avances podría si son manejados o enfocados de cierta manera, ser tremendamente útiles para por ejemplo, tratar cierto tipo de condiciones específicas de salud, como es el caso de la corrección de la visión del muchacho del artículo, al que denominan ciborg.

    Pero el hecho de que lo anterior suceda, sin duda va a verse dificultado porque probablemente al igial que en la mayoría de los avances tecnológicos que se realizan en la actualidad, no se desarrollan precisamente para ayudar a los que más los necesitan, sino a los que puedan finaciarlos y es por esto, que la tecnología es sin duda el mercado que crece más rápidamente y además uno en los que quizá, se puede ver más claro la brecha social, porque entre más se avanza y más complejos se vuelven los aparatos electrónicos, también más caros y menos accesibles para la mayoría de la población.

    ¿Quiénes de nosotros podríamos comprarnos el"tercer ojo" si lo necesitaramos?

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