"Estaba escuchando hace bien poquito, aquí, hace unos minutos una
canción chilena de Violeta Parra que me gusta mucho. Y la canción se
llama gracias a la vida. Y mientras la escuchaba yo sentía algo que
decía adentro de mí: “obrigado vida”, “obrigado por estar aquí”. Por
estar aquí en Porto Alegre que en estos días, es la Capital do mundo. Y
gracias por estar participando como tantos miles y miles de personas, en
esta fiesta del arco iris de la humanidad, que es el Foro Social y
Mundial. A todo esto se agrega, por si fuera poca la alegría, el hecho
de que me encuentro celebrando con ustedes el nacimiento de un periódico
del MST, un Movimiento formidable, de inmensa influencia sobre el mundo
entero, que rescata a la vez la dignidad del trabajo, y la dignidad de
la tierra.
"Es trágicamente certera la acusación de los hechos. Esos mártires del
MST, matados a tiros pelo delo delito de querer trabalhar a terra. ¡Que
acusación! ¡Que acusación contra un sistema que desprecia el trabajo y
que castiga la tierra!. Ese mismo sistema es también un sistema que no
solo: roba la tierra, roba el agua y roba el aire, sino que además roba
palabras. Es un sistema ladrón de palabras. Y por eso me parece
importante celebrar ahora el nacimiento de este periódico que nace
signado por la necesidad de recuperar la palabra robada.
"Yo no sé si ustedes saben, pero en la tradición de los indígenas mayas,
se cuenta el origen de todos nosotros de muy bella manera. Estamos
hechos de maíz, y por eso tenemos todos los colores. Pero antes de que
los Dioses nos hicieran de maíz, los Dioses cometieron algunos errores.
Ellos estaban muy apurados por darnos nacimiento porque estaban
aburridísimos; aburridísimos de verse siempre las mismas caras, y
querían inventar; inventar a la gente para tener con quien conversar. La
intención de los dioses era óptima. Era perfecta. Pero cometieron
algunos errores. Antes de dar con la tecla, y crearnos como fuimos
creados de maíz, en uno de esos errores, en una de esas tentativas
fallidas, los Dioses crearon a los hombres y a las mujeres de madera.
Eran perfectos. Perfectos sin defectos. Y hasta sabían hablar. Pero
tenían un grave inconveniente, solo eran capaces de hablar palabras
vacías. Hablaban pero no decían. Según la tradición de los indígenas
Mayas esos hombres y mujeres de madera fueron todos exterminados. Los
Dioses se arrepintieron del error cometido y según dice la tradición,
acabaron con los hombres y con las mujeres de madera. Yo no quiero
faltarle el respeto a la tradición americana más antigua, pero me parece
que en eso se equivoca. Los hombres y las mujeres de madera están
lamentablemente vivos todavía y son los Amos del mundo.
"Hay una expresión muy frecuente entre los compañeros de todo el mundo,
que es una expresión que creo que también se equivoca. Así como creo que
lamentablemente sobrevivieron unos cuantos hombres y mujeres de madera
que hablan pero no dicen, también creo que muchos compañeros se
equivocan, cuando dicen ser “la voz de los que no tienen voz” creo que
eso, eso queridos compañeros ¡no va más!. ¡No va más!. ¡Todos tenemos
voz! Todos tenemos algo que decir a los demás, algo que merece ser por
los demás celebrado o por lo menos perdonado. Esas voces de los que se
presume que no tienen voz, están condenadas al silencio. Durante siglos
han estado condenadas al silencio. Pero hasta ese silencio ha sido capaz
de decir callando. Porque hay dos maneras de decir: una es decir
hablando, y la otra decir callando. Y a veces el silencio sabe ser más
elocuente y más poderoso que muchas de las palabras que se pronuncian en
vano en este mundo que las desprecia.
"Esas voces no son meros ecos del poder. Esas voces de los jamás
escuchados, son las que de veras merecen ser escuchadas. Y ese es el
sentido que tiene la prensa independiente. Hacer posible que se escuchen
las voces que merecen ser escuchadas. Las voces que nacen de la
necesidad de decir y no de la obligación de mentir. Así que eu deseo
para ese jornal novo, prâ ese Brasil de Fato lo que eu deseo uma longa,
alegre, intensa vida."
Eduardo Galeano
Foro Social Mundial 2003
Porto Alegre
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